La Naturaleza Acuática del Jaguar
Dos monumentos representan la naturaleza felina y su asociación con el agua con evidencia: el 1 de Los Soldados y el 6 de La Venta, llamado El Sarcófago.
El hoy perdido Monumento 6 de La Venta, es la imagen de un felino cuya naturaleza acuática se muestra por el florecimiento de lirios, que nacen de lo alto de sus costados.
Otro ejemplo de la representación de la naturaleza acuática lo constituiría el monumento 1 de Los Soldados. Un ingente cuerpo de humanoide felino asentado sobre las ancas y las patas traseras, es el sustento de un magno rostro enigmático.
El ancho labio superior típico del modo olmeca de representar los rostros humanos, define el exterior de la boca. A sus lados, ascienden, desde la tierra hasta meterse en ellos, dos robustos y complejos volúmenes. Aun cuando análogos en sus condiciones generales, ambos presentan entre sí particulares diferencias: en los dos, la porción cilíndrica engendra una serie de paralelas bandas diagonales; pero en tanto que en el de la izquierda son cinco, sólo existen cuatro, y más amplias, en el de la derecha. Difieren así mismo las porciones prismáticas.
Nadie, hasta hoy, ha intentado explicación alguna de la índole y el significado posible de estos volúmenes. La aseveración de la naturaleza acuática atribuida al jaguar en la cultura mesoamericana, da pie para una explicación con acentos de verdad iluminadora: tales volúmenes son la representación convencionalmente simbólica de dos diferentes ríos en su nacimiento, su curso y su desembocadero.
Las partes prismáticas podrían figurar, con sus respectivos accidentes geográficos, los lugares donde tienen sus fuentes terrenas; a su vez, las partes cilíndricas y su retorcimiento que engendra las series de bandas diagonales, representarían las corrientes fluviales que llegan a desembocar en aguas de mayor extensión, simbolizadas por aquel ingente jaguar humanoide, el cual puede ser la plasmación en imagen de un gran río que capta el tributo de dos afluentes. Así, supuesto que los volúmentes en cuestión representan ríos, pero dos ríos distintos, se justifican tanto la analogía de las secciones que los componen, como los individuales rasgos que los distinguen entre sí.
Por otra parte, es de recordarse que Los Soldados, sitio en el cual se halló este monumento, no se encuentra lejos del río Tonalá, cuyo curso se enriquece de la contribución de dos afluentes orientales, casi paralelos en su dirección. Quizás allí se localice el modelo natural que de modo simbólico adquiere este monumento universalizable presencia. El jaguar representaría, así, al río Tonalá, y serían sus afluentes los dos volúmenes que llegan a meterse en los alvéolos de su encía.