Teotihuacán
En el altiplano central de lo que hoy es la República Mexicana, todavía se levantan y se extienden los restos de la asombrosa ciudad, fiel imagen de aquella donde, en el cielo, se hicieron los dioses.
Por un camino que la arqueología no ha alcanzado a establecer, los secretos civilizadores de la cultura olmeca, desaparecida siglos atrás, llegaron hasta ella y la aclaran y la alimentan.
Se ignora cómo pudieron llegar a ella; se conoce en cambio cómo, por medio de ella, alumbraron las siguientes culturas de la región, y alcanzaron, así, a dar grandeza y sentido a la de los aztecas.
Porque en Teotihuacán se creó una imagen perdurable del principio cosmogónico de los olmecas, aquella unión del hombre con los dos dioses trasmutados en serpientes: la imagen de Tláloc.