Símbolos Olmecas
Entre los Olmecas, el primer signo se adapta a la forma de la base menor y los lados de un trapecio. En los ulteriores grupos culturales preserva su estructura esencial pero se ve modificado por medio de formas curvas o escalonadas en los extremos de sus elementos laterales; en ocasiones, estos extremos se convierten en cabezas ofidias, de modo que el signo entero viene a ser una sierpe bicípite.
El segundo signo se construye con dos elementos equivalentes que generalemente son partes serpentinas: cabezas, cuerpos, crótalos, bífida lengua.
El número tres presenta numerosas maneras de figuración, a partir de dos fundamentales: o bien sus tres elementos son idénticos, o bien el central difiere de los laterales.
Las principales formas de representación del quincunce son los cinco puntos en su pureza; dos bandas que se cruzan en su parte central; un cuadrado con un círculo central, y un cuadrante de círculo en cada uno de sus ángulos, o los glifos de movimiento.
Estos cuatro signos se originan en la plástica Olmeca, y de allí se difunden a la totalidad de las maneras de la antigua cultura mexicana.