Símbolos generales
En su necesidad de dar permanencia a las expresiones verbales de su pensamiento, el hombre se vio llevado a inventar la manera de simbolizarlas mediante ciertos signos convencionales, variadas figuras entre las cuales sobresalen las que llamamos letras. Creó así un conjunto de signos que le hicieron posible satisfacer tal necesidad.
Los antiguos mexicanos, a fin de dar permanencia a su pensamiento cosmogónico, emplearon, junto con la representación de las mencionadas cuatro naturalezas, cuatro signos fundamentales a los que nos referimos como abstractos, porque su manera más frecuente de representación son formas reducidas a su expresión mínima: un número definido y constante de unidades gráficas, que siguen siempre cierta estructura determinada. Ése fue, puede decirse, el alfabeto simbólico de que se valieron para dar expresión permanente a su concepción del origen del universo.
Explicando los tres primeros momentos del proceso creador, aparecen en todas las épocas y lugares de la plástica antigua mexicana.
Es el primero de ellos un elemento que esencialmente se adapta a la forma de la base menor y los lados de un trapecio; es un puente con dos ascensos laterales sobre los cuales se apoya. Representaría a las dos serpientes divinas en el punto en que se unen por sus cabezas a fin de constituir, con el ser humano, la suma del poder y la materia, fuente de la creación.
El segundo signo está formado por dos elementos que integran un conjunto gráfico, porque comparten la misma forma y apariencia, y debido a que se inscribieron reunidos y bien diferenciados de su entorno. Sus dos subunidades, además, en muchísimos casos son formas polarizadas que muestran algún tipo de oposición entre sí, sea mediante imágenes especulares, o rotadas 180° una respecto de la otra. Hasta hoy se han identificado cuatro grandes familias de variantes del signo DOS, las cuales son suficientes para contener toda la diversidad hallada.
Representaría a los dos Dioses creadores transformados en serpientes, en el momento previo a su unión con el ser humano.
El Signo TRES es un signo Dos al que se le ha incorporado un tercer elemento en medio, el cual puede ser igual o distinto de los laterales, pero que siempre se relaciona equitativamente con ambos. De este signo se han identificado cinco grandes familias de Variantes, que incluyen todos los casos hasta hoy conocidos.
Ya que los elementos de tres de las cuatro familias de variantes del signo Dos, son iguales a los elementos laterales de las variantes del signo Tres, esto sugiere que las variantes del Signo Tres derivan de variantes del Signo Dos, a las que se les añadió un tercer elemento en medio, de igual o distinta forma.
El cuarto signo es el quincunce; cinco puntos dispuestos como en la quinta cara del dado. Éste representa exactamente el momento previo a la acción que creará el universo; las serpientes divinas se han unido ya al hombre; cruzándose en su cintura, han asido sus extremidades, marcando así los cinco puntos del quincunce.